El liderazgo forjado en la pasión por la danza: La historia detrás de Tusuy Ayllu

El camino hacia el liderazgo a menudo se construye a partir de desafíos, aprendizajes inesperados y la convicción de transformar las debilidades en fortalezas. Esta es la historia de cómo, a los 18 años, un profesor de inglés se convirtió en un líder apasionado y comprometido con la difusión de la cultura y la danza en el Perú.

Los inicios inesperados

Antes de iniciar con la agrupación Tusuy Ayllu, mi vida transcurría entre las aulas de un colegio en Villa María del Triunfo. La oportunidad de incursionar en la danza surgió de manera imprevista cuando el director del colegio, en medio de una necesidad urgente, me invitó a ser profesor de danza. Sin tener experiencia previa en este arte, mi único recurso fue el aprendizaje autodidacta: ver videos y ensayar. Este primer reto no solo me impulsó a cumplir con una obligación, sino que encendió en mí un profundo deseo de aprender y crecer en el mundo de la danza.

El valor de la perseverancia

La transformación no fue inmediata. Al inscribirme en un taller de marinera norteña, me encontré con la cruda realidad de que el talento innato no siempre es el motor principal. Recuerdo claramente las palabras del profesor tras mi relato: "si demuestras dones para la danza, te invitaré a mi elenco de danza, donde aprenderás más y de forma gratuita". Sin embargo, al finalizar la primera clase, su veredicto fue contundente: "no tienes dones para la danza, pero eres perseverante". Este comentario, lejos de desanimarme, reafirmó mi compromiso con el aprendizaje. A pesar de enfrentar miradas y comentarios desalentadores de algunos integrantes del elenco—quienes cuestionaban mi presencia—comprendí que el verdadero valor residía en la constancia y la humildad para aprender.

De aprendiz a especialista

Con el paso del tiempo, la experiencia se fue transformando en conocimiento. Fui invitado a participar en otros elencos, lo que me permitió explorar y especializarme en nuevos ritmos, como el camporales. Esta especialización me llevó a formar parte del elenco Peru Wayra, una experiencia que, aunque marcada por desafíos logísticos, enriqueció mi bagaje artístico y fortaleció mi convicción en la danza.

Nacimiento de Tusuy Ayllu: La familia danzante

Tres años después de mis primeros pasos en el mundo del baile, la semilla del liderazgo se consolidó en mi comunidad. Al enterarme de que un grupo de niños deseaba aprender a bailar para la festividad de la Virgen de Chapi, decidí actuar no solo por el deseo de enseñar, sino por el compromiso de generar un impacto positivo en la vida de los jóvenes. Fue entonces cuando nació la idea de crear Tusuy Ayllu, un nombre que significa "familia danzante". Para mí, el equipo no es solo un grupo de personas, sino una segunda familia: un espacio de apoyo mutuo, aprendizaje compartido y momentos que se atesoran, especialmente cuando se sube al escenario.

La comunidad

Esta travesía, que comenzó de manera fortuita, es testimonio de que el liderazgo se forja en la adversidad y se nutre del aprendizaje constante. La danza, más que un arte, se convirtió en el vehículo a través del cual pude transformar mi pasión en un compromiso con la comunidad. Cada paso, cada ensayo y cada presentación han reafirmado que el esfuerzo y la perseverancia pueden derribar cualquier barrera. En Tusuy Ayllu, nuestra misión es clara: celebrar la cultura peruana, formar una familia unida y demostrar que, en el escenario de la vida, el liderazgo se construye con pasión y dedicación.